Tengo gracias a ti diez mil puñados de sutiles y misteriosas sonrisas, tranquilas como el aliento del viento; me gusta verlas expandirse por momentos en los que vale la pena tenerte, vale la vida tenerte conmigo, sin importar el "tic tac" del tiempo, la libertad de estar contigo vale la prisa del mundo por vernos explotar para bien o para mal, carcajeo maravilloso que a veces se esconde, martiriza, doblega las ganas y me hace sentir como un humano común, luego llegas tú con tus sonrisas, las unes a las mías y me vuelvo parte de un todo tú y un todo yo, me vives.
Cadel

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